eRepública: Un miembro de una mesa electoral situada en Casal de Gent Gran Barcelona – Barceloneta consulta la aplicación del censo electrónico universal durante el 1-O. | Autor: Ramón Alarcón Sánchez.
Un miembro de una mesa electoral situada en Casal de Gent Gran Barcelona – Barceloneta consulta la aplicación del censo electrónico universal durante el 1-O. | Autor: Ramón Alarcón Sánchez.

El escritor y futurista estadounidense Alvin Toffler escribió en el año 1979 un revelador libro titulado La tercera ola. En él explicaba que la historia de la humanidad podía dividirse en tres etapas u olas. La primera de ellas, surgida con la revolución agrícola, produjo que el ser humano abandonara la vida nómada para pasar al sedentarismo, lo que conllevó un aumento demográfico y una economía basada en la subsistencia.

Esta primera ola, que duró miles de años, comenzó a resquebrajarse en el siglo XVIII con la primera revolución industrial, que significó el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico. Supuso el paso de una economía rural a una economía industrial, mecanizada y de carácter urbano, lo cual provocó enormes cambios sociales, como la aparición del éxodo rural, el cambio del tipo de familia (de extensa a nuclear), y el impulso de los sistemas de transporte masivos —como el ferrocarril— gracias a la utilización del carbón.

Las escuelas se crearon para educar a los niños y jóvenes en la uniformidad y en la sincronización características de la segunda ola. Así, Toffler relataba cómo las campanas de los colegios preparaban a los estudiantes para las sirenas de los centros de trabajo y producción que escucharían posteriormente. El sistema educativo estaba pensado para inculcar disciplina y sumisión ante un trabajo probablemente repetitivo (como el de una cadena productiva). De ahí la paradoja de encerrar a un extenso grupo de escolares en un aula para limitarles el habla y la comunicación.

Sin embargo, todos estos esquemas sociales, económicos y educativos de la segunda ola se están rompiendo como consecuencia de la llegada de la tercera ola, basada en gran parte en la revolución de las telecomunicaciones y en la aparición de internet.

A nivel político, se podría decir que la tercera ola ha arremetido como un tsunami en la última etapa del procés catalán; de hecho, el Estado español se vio envuelto en un torbellino cibernético del que no supo salir, aunque probablemente tampoco tenía forma de escapar, pues la democratización de internet ha desintegrado parte de los mecanismos que los Estados tenían para el cumplimiento de sus leyes y de las sentencias que emanaban de su poder judicial. Y aunque es cierto que los Estados están intentando adecuarse a los nuevos tiempos, estos parecen avanzar más rápidamente que los complejos (y en algunos casos burocráticos y lentos) sistemas legislativos.

Todo ello pudo comprobarse unas semanas antes de la celebración del referéndum de independencia de Cataluña. Una vez aprobada la Ley 19/2017, del 6 de septiembre, del referéndum de autodeterminación de Cataluña y la Ley 20/2017, del 8 de septiembre, de transitoriedad jurídica y fundacional de la República Catalana por parte del Parlamento de Cataluña, era necesario poner en marcha una serie de mecanismos que pudieran hacer viable la celebración del referéndum, algo muy complicado, toda vez que la ley en la que estaba basado fue suspendida de urgencia por el Tribunal Constitucional el 8 de septiembre. A partir de ese momento, la Generalitat, los partidos políticos independentistas, y parte de la sociedad civil catalana —por medio de Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural—se coaligaron para lograr su consumación.

Una parte importante de la organización tuvo lugar en internet en general, y en las apps de comunicación instantánea en particular. Así, Òmnium Cultural, por medio de la web cridademocracia.cat, anunció la creación de un “canal de comunicación a través de WhatsApp” para “estar permanentemente conectados y poder organizar” una movilización “rápidamente en caso de necesidad”. El objetivo prioritario era “defender el referéndum del 1-O y denunciar los ataques del Estado español contra la democracia”. Dentro de las “condiciones de uso” del canal se especificaba que no había que “compartir” el número de teléfono con el que la persona se había unido canal, ya que “podría comprometerlo”.

eRepública: Así se promocionaba el WhatsApp para movilizar a las masas independentistas en la web cridademocracia.cat.
Así se promocionaba el WhatsApp para movilizar a las masas independentistas en la web cridademocracia.cat.

La Guardia Civil bloqueó la web el 10 de octubre, pero en un contexto como el actual estas acciones tienen un poder limitado. Hoy en día sigue activo un nuevo dominio, cridademocracia.org, desde el que es posible unirse, de nuevo, a un canal de WhatsApp que permite recibir notificaciones relacionadas con las acciones convocadas para conseguir la independencia de Cataluña.

El auto de prisión de Jordi Sànchez, expresidente de ANC, y Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, elaborado por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela el 16 de octubre se hace eco de estos canales de WhatsApp al afirmar, en su novena página, que “desde el día 28 de agosto se detectó una página web cuyo dominio es cridademocracia.cat desde la cual se publicitaba sobre el referéndum ilegal de independencia de Cataluña. En esta web y concretamente en la URL www.cridademocracia.cat/whatsapp/ se daba la opción de unirse a un grupo de WhatsApp desde donde se invita a la movilización”. En la siguiente página, la jueza alerta de que las concentraciones no eran “realmente pacíficas”.

eRepública: Para unirse al actual WhatsApp de movilización de cridaperdemocracia.org solo es necesario entrar en el enlace correspondiente (https://cridademocracia.org/whatsapp/) desde un móvil y pulsar en el botón “Uneix-t’hi ara”, lo que abrirá una conversación en la app WhatsApp con una palabra escrita: DEMOCRÀCIA. Tras enviarla, aparecerá un mensaje de bienvenida que indicará que el “proceso de suscripción” se ha completado exitosamente.
Para unirse al actual WhatsApp de movilización de cridaperdemocracia.org solo es necesario entrar en el enlace correspondiente (https://cridademocracia.org/whatsapp/) desde un móvil y pulsar en el botón “Uneix-t’hi ara”, lo que abrirá una conversación en la app WhatsApp con una palabra escrita: DEMOCRÀCIA. Tras enviarla, aparecerá un mensaje de bienvenida que indicará que el proceso de suscripción se ha completado exitosamente.

Por otro lado, las webs de la Generalitat sobre el referéndum generaron una de las primeras luchas electrónicas de esos días. Así, referendum.cat, registrada a nombre de la Direcció General d’Atenció Ciutadana de la Generalitat, fue cerrada el 13 de septiembre por un mandamiento judicial entregado por la Guardia Civil a la empresa de alojamiento web CDMon. Pero, debido a la ingobernabilidad de la red, el por entonces president Puigdemont anunció en su propio Twitter una nueva web del referéndum, ref1oct.cat, cerrada el 16 de septiembre.

Aunque el Estado español intentó cerrar todas las webs que se iban abriendo, lo cierto es que no hay mayor enemigo para la censura —legítima o no— que internet. El 16 de septiembre el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona remitió a los proveedores de servicios de internet instrucciones para bloquear varias de las webs del referéndum en un plazo de 24 horas; Movistar así lo confirmó en Twitter ante la pregunta de un usuario que afirmaba no poder acceder a ref1oct.eu.

Por ello, Puigdemont explicó en su Twitter cómo soslayar este bloqueo gracias a webs que actúan de proxy; es decir, de intermediario entre un cliente y un servidor.

Finalmente, la web del referéndum se clonó innumerables veces y el Estado no pudo conseguir su cierre total. Incluso todavía hoy es posible acceder a todas las páginas intervenidas por la Guardia Civil gracias a Wayback Machine, un servicio y base de datos que contiene copias de una gran cantidad de páginas o sitios de internet.

La lucha cibernética se extendió durante toda la preparación del referéndum, con situaciones esperpénticas como la apertura de webs con el nombre de dominio guardiacivil.sexy o marianorajoy.cat. A esto se le sumó la puesta en marcha el 27 de septiembre de una app para Android llamada On Votar 1-Oct. La magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) Mercerdes Armas pidió a Google, el 29 de septiembre, que eliminara de Google Play dicha aplicación, ya que estimaba que la Generalitat pretendía “soslayar” el bloqueo de las webs “con aplicaciones informáticas”. Aunque Google la eliminó, a día de hoy todavía es posible descargar desde Google Play apps similares, como On Votar 1-Oct Oficial o 1-O Referéndum (esta última, también disponible para iOS con el nombre Referendum 1-O).

Por otro lado, según informaciones publicadas por el periódico EL MUNDO, el Govern utilizó al menos dos criptomonedas, Bitcoin y Ethereum, para pagar parte de los dominios mencionados y parte de la estructura digital de Amazon (AWS) y Google (Project Shield) usada para proteger las webs del referéndum y para poder utilizar el censo electrónico universal del que se hablará más adelante. Estas dos criptomonedas, si bien no son totalmente anónimas por el propio funcionamiento del blockchain (las transacciones entre monederos Bitcoin pueden verse por medio de la web blockchain.info y las transacciones entre monederos Ethereum desde etherscan.io), sí pueden ofrecer un nivel de anonimato aceptable bajo ciertas condiciones.

La Guardia Civil supo del uso de las criptomonedas debido a que halló anotaciones manuscritas que explicaban la necesidad de adquirirlas en el registro efectuado el 20 de septiembre en el domicilio particular de Joan Manel Gómez Sanz, técnico tecnológico de la Generalitat. Sorprende que Joan Manel, experto en tecnologías de la información y de la comunicación, apostara por un formato de anotaciones analógico, propio de la segunda ola, en lugar de utilizar un medio digital cifrado para evitar que el Estado, por medio de sus fuerzas de seguridad, obtuviera información sobre la preparación del 1-O.

Esta persona aparece, además, en varias de las intervenciones telefónicas que los investigadores hicieron para impedir, o al menos poder investigar posteriormente, todo el entramado previo al referéndum. De ellas se desprende que los organizadores contaban con un plan estratégico de actuación que incluía la posibilidad de que el Estado cerrada o impidiera el acceso a las webs del referéndum; por ello, tenían contacto con personas ubicadas en Londres y con un grupo de ciberactivistas que ayudaron a esquivar la censura estatal. Parte de estas comunicaciones se realizaron mediante Signal, app de mensajería instantánea enfocada en la privacidad y la seguridad. A pesar de haber sido bendecida por la Electronic Frontier Foundation, organización sin ánimo de lucro que tiene por objetivo conservar los derechos de la libertad de expresión en el contexto de la era digital actual, Joan Manel cometió un grave error: no borró la totalidad de las conversaciones, por lo que la Guardia Civil ha tenido acceso a ellas, como desveló EL CONFIDENCIAL el 22 de noviembre.

Esto es, nuevamente, algo sorprendente, pues Signal incluye la posibilidad de borrar automáticamente las conversaciones tras un determinado plazo de tiempo, que puede variar de los cinco segundos a la semana. De igual manera, los promotores digitales del 1-O podrían haber encriptado sus comunicaciones utilizando apps como OpenKeychain en Android o PGP Everywhere en iOS, pero por algún motivo no lo hicieron.

Asimismo, los investigadores descubrieron gracias a los ‘pinchazos’ telefónicos que Joan Manel utilizó el servicio de correo ProtonMail para sus comunicaciones. Este proveedor, perteneciente a Proton Technologies AG, cuenta con servidores ubicados en Suiza, fuera de la jurisdicción de la Unión Europea; de la misma manera, utiliza la criptografía asimétrica de clave pública para ofrecer cifrado de extremo a extremo, aunque también permite el uso de criptografía simétrica y la posibilidad de eliminar los mensajes pasado un cierto periodo de tiempo. Es curioso que Joan Manel se viera envuelto en las escuchas telefónicas; podría haberse comunicado total y únicamente por medio de apps que aseguraran un protocolo de VoIP con cifrado extremo a extremo para así evitar el eavesdropping; esto es, la escucha secreta de llamadas telefónicas, pero no lo hizo.

En todo caso, es cierto que el Estado se vio sobrepasado por un entramado digital propio de la tercera ola relatada por Toffler. Y aunque está logrando desmontarlo e investigarlo a posteriori, en su momento consiguió con bastante éxito burlar las medidas coercitivas del Estado. Pero lo relatado hasta ahora fue solo la tormenta que precedió a la tempestad del 1-O, día y numerónimo que difícilmente se podrán eliminar de la memoria colectiva catalana y española.

Aparte de la gente que durmió dentro de los puntos de votación, Òmnium Cultural y el movimiento Escoles Obertes llamaron a todos aquellos a favor del referéndum a concentrarse en las puertas de los colegios y otros centros de votación en torno a las cinco de la mañana para impedir su cierre. Esta estrategia fue un éxito, sobre todo porque vino acompañada de una actitud pasiva por parte de los Mossos d’Escuadra. El periodista que escribe este texto estuvo personalmente en Barcelona durante esa jornada y así lo constató en su momento en las redes sociales.

La logística del referéndum,  por otro lado, se daba por desactivada por algunos sectores gubernamentales importantes, como desveló OKDIARIO en dos informaciones firmadas por el periodista Manuel Cerdán tituladas El CNI indujo a Rajoy a asegurar en la madrugada del 1-O que las urnas estaban “controladas” y El CNI buscó urnas de metacrilato por medio mundo pero no las de plástico. Como consecuencia de estos errores, el Gobierno se llevó una sorpresa mayúscula cuando vio cómo los independentistas llevaban las urnas a los puntos de votación que los agentes autonómicos no habían cerrado. A partir de ahí, se procedió a movilizar a los policías y guardias civiles, muchos de ellos desplazados a Cataluña durante las semanas anteriores, para que frenaran el acto ilegal.

Con el fin de evitar que el cierre de los puntos de votación afectara gravemente a su celebración, el Govern anunció en torno a las ocho de la mañana una jugada maestra: la puesta en marcha del llamado censo electrónico universal. Esta medida sorpresiva supuso un punto de inflexión en una jornada muy intensa, ya que con dicho censo los votantes podían ser registrados a través de una aplicación online, por lo que ya no tenían que votar en los centros donde habían sido asignados, sino que podían hacerlo en cualquiera. Por ello, las fuerzas de seguridad del Estado habrían tenido que cerrar una gran parte de de los puntos de votación para tumbar el referéndum.

En una entrevista a VilaWeb, uno de los informáticos que participó en la creación del censo ya advirtió del uso del Bitcoin y de la app Signal para evitar la censura y la represión estatal; además, añadió que se había utilizado la red de anonimato Tor para eludir la presión del Estado. Sin embargo, a las once de la mañana del 1-O la Guardia Civil anunció en Twitter que había desactivado el censo, lo que destruía las garantías que pudiera tener la votación.

El informático del censo ratificó el tuit la Guardia Civil en la entrevista: “el nombre de dominio [del censo, registremeses.com] lo cerraron en menos de quince minutos, incluso cerraron todas las IP —¡todas!— de un conocido proveedor europeo…”. Pero la ingobernabilidad de internet hizo que los informáticos establecieran nuevas IP, vinculadas a servicios de almacenamiento en la nube, que posteriormente se comunicaban a las mesas por medio de teléfonos pertenecientes a un operador virtual (como el 931 315 699), vía Twitter o a través de otros canales.

Durante toda la jornada se desarrolló una auténtica guerra electrónica entre los informáticos afines a la Generalitat y el Estado español, que intentó por todos los medios cerrar las IP que permitían la conexión con la aplicación online del censo. Asimismo, se cortó la conexión a internet en algunos puntos de votación, pero esto fue rápidamente solucionado gracias a la telefonía móvil 3G y 4G.

eRepública: Captura de pantalla de la web registremeses.com.
Captura de pantalla de la web registremeses.com.

El periodista que escribe este texto estuvo en un centro electoral de Barcelona, ubicado en el Casal de Gent Gran Barcelona – Barceloneta, y corrobora las palabras que el informático dijo en la entrevista a VilaWeb. La votación se paralizaba cada vez que la aplicación del censo caía y no se reanudaba hasta que volvía a estar disponible de nuevo. Así, el tuit anteriormente mencionado de la Guardia Civil no era correcto, ya que el censo electrónico universal nunca fue desactivado totalmente, aunque es cierto que algunos centros de votación optaron por registrar a las personas en hojas de papel como consecuencia de las caídas periódicas del mismo.

eRepública: Difusión de una IP del censo electrónico universal en Twitter durante el 1 de octubre.
Difusión de una IP del censo electrónico universal en Twitter durante el 1 de octubre.

Como puede comprobarse en las imágenes adjuntadas debajo de este párrafo, una de las IP utilizadas durante aquella jornada fue la 217.61.96.122. Según la información proporcionada por DB-IP, dicha IP pertenece a Aruba Cloud, empresa que, según su web, fue creada “con el fin de proporcionar una gama completa de servicios Cloud para responder a las necesidades de las empresas, sea cual sea su proyecto”. Otras IP utilizadas para el uso del censo fueron las siguientes: 52.50.25.234, 34.241.22.106 (vinculadas a Amazon Web Services) o 207.154.210.53 (vinculada a la empresa de computación en la nube DigitalOcean).

Por todo lo anterior, es posible afirmar que las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación fueron exprimidas al máximo para preparar y llevar a cabo el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre. Un Estado español enclavado en la segunda ola no pudo hacer frente a toda una serie de baterías organizativas vinculadas a la tercera. Todas sus acciones de represión y de censura se estrellaron contra el insumiso mundo digital. Y si bien es cierto que determinados países, como China, sí han logrado en muchos aspectos domesticar y/o burocratizar la red de redes (por medio del conocido como Golden Shield Project), no es menos cierto que ha sido a costa de limitar diversos derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por ello, las estructuras de la segunda ola únicamente podrían ganar a las de la tercera si ejercieran un férreo y altamente polémico control no compatible con los valores esgrimidos por las democracias liberales occidentales.

eRepública: Dominios vinculados a las webs del referendum o al censo electronico universal.
Dominios vinculados a las webs del referendum o al censo electronico universal.

A lo examinado hasta ahora habría que añadir la actividad del soberanismo en las redes sociales, clave en la batalla por ganarse a la opinión pública internacional. De acuerdo a varias noticias publicadas por EL PAÍS, como La maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal, Los 4.800 bots que jalearon el ‘procés’ o El Gobierno constata la intervención en Cataluña de ‘hackers’ procedentes de Rusia y Venezuela, una gran campaña de ciberpropaganda extranjera, movida a través de perfiles fake en las redes sociales, sirvió para que los independentistas aventajaran al Gobierno central en la conversación social en la red. Del mismo modo, la entrada en escena de ciberactivistas de la talla de Edward Snowden o Julian Assange no fue nada desdeñable.

Es particularmente destacable la actividad de este último. De acuerdo a informaciones publicadas por ABC, el director y redactor jefe de WikiLeaks colgó 40.000 mensajes en Twitter apoyando el secesionismo catalán, algo que fue incluso señalado en la querella del fiscal general del Estado contra Puigdemont, Junqueras y el resto de consellers cesados del día 30 de octubre de 2017, que especificaba que “la adhesión de personajes más o menos conocidos del panorama internacional, que van desde Julian Assange hasta Yoko Ono, no ha sido tampoco espontánea”.

eRepública: Captura de pantalla del perfil de Twitter de Julian Assange. Como se puede ver, llegó a poner como imagen de cabecera una fotografía de las cargas policiales del 1 de octubre.
Captura de pantalla del perfil de Twitter de Julian Assange. Como se puede ver, llegó a poner como imagen de cabecera una fotografía de las cargas policiales del 1 de octubre.

No obstante, hacía años que los independentistas habían comprendido la importancia del mundo online. No en vano, se habían fijado en Estonia, república báltica del noreste de Europa con un modelo digital de Administración estatal muy avanzado. De hecho, la Generalitat ya dispone de varias e importantes bases de datos digitales utilizadas, de manera contraria a derecho, durante el procés. Por ejemplo, para confeccionar el censo electrónico universal del 1-O.

ERC, Junts per Catalunya (JuntsxCat) y la CUP hacen referencia en sus programas electorales para las elecciones catalanas del 21-D al mundo digital. Sin embargo, el programa de JuntsxCat, candidatura transversal e independentista liderada por Carles Puigdemont, es el más ambicioso en este sentido. En las páginas 26 y 27 se habla específicamente de la necesidad de construir un “Estado Digital”, tal vez como medida previa a la implantación de la soñada república en la realidad.

Este “Estado Digital” constituiría, según el documento, “la primera república nativa digital”, que se llamaría “eRepública”. Sería “una nación digital e inteligente de referencia internacional”, ya que “dibujaría una propuesta innovaría de República Digital del siglo XXI”. De este modo, se abandonaría el “concepto de ‘el Estado soy yo’ para pasar al de ‘el Estado sois vosotros (los ciudadanos)’”.

Para poder llevar a cabo el proyecto, JuntsxCat señala que se diseñaría un programa educativo a medida que haría especial hincapié en la formación digital, así como en la enseñanza de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Del mismo modo, se trabajaría para conjugar cinco elementos: “el ciudadano, la empresa, la universidad, la administración y la ‘Digital Social Innovation’”. Además, se desplegarían estructuras de telecomunicaciones modernas, como una red “neutra de fibra óptica” que llegaría a “todos los municipios de Cataluña”.

eRepública: Infografía: 7 principales promesas de JuntsxCat sobre el entorno digital. | Autor: Ramón Alarcón Sánchez.
Infografía: 7 principales promesas de JuntsxCat sobre el entorno digital. | Autor: Ramón Alarcón Sánchez.

Por su parte, el programa de ERC, de 82 páginas, habla de “promocionar la nueva industria 4.0” por medio de “procesos digitales”; de “fomentar los contenidos digitales en general”; de “digitalizar la energía” mediante la red electrónica inteligente; de crear “infraestructuras digitales para mejorar la eficiencia de los servicios y la competitividad mediante un buen despliegue de banda ancha y redes móviles en todo el territorio”; o de poner “las TIC al alcance de todo el mundo facilitando la integración de colectivos con riesgo de exclusión digital y la conciliación laboral y familiar”. Pero en ningún momento menciona algo tan pretencioso como es la creación de la “primera república nativa digital”.

Algo similar ocurre con el programa de la CUP, de 73 páginas. Preocupada por la “brecha digital”, la organización política asamblearia propone la “creación de una red pública neutra de fibra óptica y telefonía que permita acabar con la dependencia de las redes privadas y que se aproveche para crear un nuevo operador público de internet y telefonía fija”. Para la CUP, “este operador público” permitiría “el acceso universal a internet, facilitando así la reducción de la brecha”. El documento menciona, además, la necesidad de desarrollar e implantar “un sistema de identidad digital”, al que el bautiza como “e-ciudadanía”, que sería “una pieza central de la interacción entre la administración pública y el ciudadano”. No obstante, en ningún caso menciona la puesta en marcha de un “Estado Digital” como sí promete JuntsxCat.

eRepública: Número de veces que aparece la palabra digital en los programas electorales para el 21-D

En conclusión, al menos una candidatura independentista tiene pensado, si gobierna, poner en marcha un auténtico ciberestado. Ello podría acompañarse de la recolección de datos masivos de los ciudadanos catalanes (big data) que, tal vez, serían usados para intentar implementar, en la vida real, la república catalana, cuya proclamación fue aprobada por el Parlament el 27 de octubre y suspendida cautelarmente por el pleno del TC el 31 de octubre.

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